La historia de una generación que sueña con followers mientras el mar se queda sin relevo

 

La historia de una generación que sueña con followers mientras el mar se queda sin relevo.

— Papá, yo no quiero salir al mar.

El padre levantó la vista mientras arreglaba las redes. Sus manos, curtidas por el salitre y por décadas de madrugadas, se quedaron quietas por un instante.

— ¿No quieres estudiar tampoco? —preguntó con voz serena.

— No. Quiero ser influencer.

El silencio se hizo tan profundo como el océano.

El padre miró a su hijo. Recordó a su propio padre, y al padre de su padre. Generaciones enteras que habían vivido del mar con respeto, esfuerzo y dignidad.

— ¿Y qué vas a enseñar? —preguntó.

— Mi vida. Viajes. Productos. Tendencias. Mi objetivo es conseguir miles de seguidores.

El padre asintió lentamente.

— Yo nunca tuve seguidores. Solo mareas, temporales y noches sin dormir. Pero gracias a este oficio pude darte un hogar, alimentarte y enseñarte el valor del trabajo honesto.

El hijo bajó la mirada, pero no respondió.

Aquella madrugada, el padre salió a faenar como siempre. El mar estaba en calma, pero su corazón no.

Pensó en su hijo. Pensó en los barcos amarrados. Pensó en los compañeros que se jubilaban sin que nadie tomase su relevo.

Y comprendió que el mayor temporal no venía del Atlántico.

Venía del olvido.

Si las nuevas generaciones dejan de mirar al mar, no desaparecerá solo un oficio.

Desaparecerá una forma de vida. Desaparecerán las pequeñas comunidades costeras. Desaparecerá la pesca artesanal, sostenible y respetuosa con el océano.

Y entonces, cuando ya no queden pescadores, quizá tengamos millones de seguidores.

Pero nadie saldrá a buscar el mejor pescado y marisco de nuestras costas y no se podrá disfrutar de los tesoros que nos ofrecen nuestros mares pero si podremos visualizar un "reel" donde algún influencer con antepasados de familia de pescadores nos cuente cómo vivían sus abuelos, mientras nos dispondremos a meterle el diente a esa creación gastronómica de autor con panga.

El futuro de nuestras villas marineras depende de que alguien decida seguir escuchando la llamada del mar.

"Defender la pesca artesanal es defender nuestras raíces, nuestras costas y el futuro del mar".
MILUCHO LOURO