Concha fina (Almejón o Ameixón)

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Hay productos del mar que durante años guardaron silencio bajo la arena, reservados para quienes sabían buscarlos. La concha fina —conocida en Galicia como ameixón y en el sur de España como almejón o almeja de Málaga— es uno de ellos. Un bivalvo extraordinario, de gran tamaño y sabor intenso, que hasta hace poco vivía en la sombra de la almeja fina o el berberecho, pero que hoy se asoma con fuerza a los fogones de los mejores restaurantes gallegos.

En frescoydelmar.com lo tenemos directamente desde las rías y costas atlánticas de Galicia hasta tu mesa, en su mejor momento de frescura, para que descubras por qué chefs y gourmets lo sitúan como uno de los grandes tesoros del marisqueo gallego.

Formato de Venta: Kg.
Precio/Kg: 26

+ Información Concha fina (Almejón o Ameixón)

La concha fina (Callista chione) es un molusco bivalvo de la familia Veneridae —la misma familia que las almejas más apreciadas— que se distingue por sus dimensiones excepcionales y el llamativo color rojo vivo de su interior. Es conocida en España bajo múltiples nombres: ameixón o almejón en Galicia, concha fina en la costa mediterránea y el sur peninsular, almejón de sangre por las tonalidades rojizas de su carne, e incluso gavesia o almejón mariposa en otras zonas.


A diferencia de otras especies de su familia, la Callista chione posee una concha gruesa, muy pulida y de aspecto barnizado o encerado, con líneas concéntricas de crecimiento muy finas que la recorren elegantemente. En su interior, la carne es firme y presenta una característica "lengua" de tono rojo vivo que no deja indiferente a quien la abre por primera vez. Una señal inconfundible de vida, frescura y sabor.


Origen y captura en Galicia de la Concha Fina


La concha fina habita las costas atlánticas de España y Portugal y el Mar Mediterráneo, encontrándose en Galicia principalmente en las rías. Vive enterrada en fondos arenosos o fangosos a profundidades cercanas a los doscientos metros, aunque también en zonas intermareales, donde los mariscadores la extraen con artes de marisqueo artesanales.


En Galicia, su captura ha sido históricamente minoritaria frente a otras especies como la almeja fina o el berberecho, lo que ha mantenido este producto prácticamente desconocido en los mercados locales durante décadas. Esta escasa difusión local, unida a su elevada calidad, es precisamente lo que convierte la concha fina gallega en un producto de valor diferencial: marisqueo artesanal, poca exposición comercial y frescura garantizada.


El sabor de la Concha Fina


El sabor de la concha fina es intenso, marino y yodado, con una textura firme y compacta que la diferencia claramente de las almejas comunes. Quienes la prueban por primera vez, especialmente abierta en crudo, suelen sorprenderse ante la potencia de su sabor y la consistencia de su carne. Es un bivalvo que no necesita grandes condimentos: se vale solo.


Valor gastronómico y reconocimiento


Durante décadas, la concha fina fue un producto casi invisible en la gastronomía gallega, más apreciada en Málaga, Cataluña, Italia (fasolaro) y Francia (praire) que en las propias rías donde se capturaba. Sin embargo, el movimiento de rescate de productos locales y la curiosidad de una nueva generación de cocineros ha situado al amiexón en los mejores menús degustación de Galicia.


Su carne blanca, firme y muy sabrosa, con una textura compacta que resiste la plancha, el marinado o el crudo, lo convierte en un ingrediente con personalidad propia. El almejón gallego no compite con la almeja fina: la supera en tamaño, en rotundidad de sabor y en capacidad de sorprender a quienes lo prueban por primera vez. Un producto que merece ser descubierto.


Cómo limpiar la concha fina


Antes de consumirla, la concha fina requiere una limpieza previa. Los pasos son sencillos:



  1. Dar un pequeño golpe a la concha antes de abrirla; esto hace que el molusco se contraiga y la carne quede mejor repartida.

  2. Abrir con cuchillo por la mitad.

  3. Retirar la parte verdosa que recubre el molusco y la telilla marrón que hay debajo.

  4. Pasar el cuchillo por debajo para que la carne quede suelta.

  5. Eliminar las pequeñas "piedrecitas" que se forman a los lados del molusco.


Una vez limpia, está lista para disfrutar. Si al añadir unas gotas de limón la "lengua" roja se mueve, es señal inequívoca de que el producto está vivo y en perfecto estado.

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